Había una vez un abuelo huraño
y una abuela cariñosa. Tenían dos gallinas gordas, la una blanca y la otra
colorada.
Un día, la gallina colorada puso un huevo de oro. La gallina blanca
saltó del susto, cacareó y cacareó... Los abuelos brincaron de alegría. Cada
uno quiso guardarse el huevo. Mientras discutían, un travieso ratón pasó
corriendo y se lo robó. El abuelo se enojó, la gallina cacareó: