Garrido de Rodríguez Nelly. Leyendas Argentinas. Editorial Plus Ultra. 1985
Adaptación
Cuentan que hace mucho pero mucho tiempo, el quirquincho, antes de ser un animalito, era tejedor, pero casi nunca tejía, porque era muy perezoso. Preparaba el telar lentamente y con desgano; colocaba los hilos y empezaba... Pero enseguida dejaba el trabajo y decidía seguir al día siguiente. Se sentaba frente al telar, pasaba un hilo entre los hilos de la urdimbre y se ponía a descansar. Al rato pasaba otro hilo y… se quedaba medio dormido. Y así siempre; ¡qué perezoso!
Llegó el invierno.
¡Qué frío! Y yo sin ningún poncho para abrigarme... dijo-. Voy a tener que tejerme uno... ¡qué le vamos a hacer! Empezó la tarea. Al principio todo iba bien, muy bien: una pasada, otra pasada, apretar los hilos; una pasada, otra pasada, otra y otra más. Era en realidad un tejido tan perfecto que él mismo se asombraba al verlo. Entonces pensó en descansar un ratito. Y se quedó dormido.
Al poco tiempo despertó: ¡qué frío hacía! Tengo que terminarlo, o me voy a congelar! Así fue que decidió continuar, pero como quería terminar pronto empezó a hacer la trama del tejido muy floja. De esta manera le rendía más el trabajo. Claro que de esa manera la trama quedaba cada vez más abierta. Si sigo así no me va a abrigar nada, se dijo. Y haciendo un gran esfuerzo de voluntad continuó el tejido cada vez más y más apretado hasta terminar el poncho con franjas parejitas y con la misma prolijidad con que comenzó. ¡Y al fin terminó y se puso el poncho que tanto trabajo le había dado!
Todo el tiempo que se pasó haciendo el poncho estuvo el dios de esas regiones observándolo y pensó, no tiene condiciones para ser hombre, el pobre se va a morir de hambre. Lo voy a transformar en animalito, así podrá arreglárselas mejor. Y así: lo convirtió en quirquincho. Su poncho se hizo caparazón para protegerlo de las inclemencias del tiempo. Un caparazón que tiene en los extremos las placas apretaditas y en el centro grandes y separadas. Como la trama del tejido de su famoso poncho.
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GLOSARIO:
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