Leyenda
Sucedió antes de que llegaran los españoles, cuando la tierra era de los que la trabajaban. Cuando nadie peleaba para vivir, porque vivir era sencillo y los hombres se conformaban con dormir, comer, amar y crecer.
En ese año había mucha felicidad. Las lluvias habían caído en abundancia; la luna había iluminado los campos.
Los indios lanzaron los granos de maíz, tan blancos como dientes de muchacha sobre la tierra bien arada.
A los pocos días, el suelo se cubrió de hojitas verdes, que de beber agua crecieron y crecieron..
La diosa Sucuxi, tan bella, tan pura, tan buena, desde la loma contemplaba el trabajo de los indios y en premio de sus afanes, quiso darles una cosecha más grande.
Sucuxi bajó de la loma a los maizales, cuyas ramas eran movidas por el viento. Una espina hirió las plantas morenas de Sucuxi y de sus piecitos brotaron rojas gotas de sangre.
La diosa voló a su cabaña, dejando la sangre sobre los granos de una mazorca.
Los granos bebieron la sangre y se tornaron rojos, tan rojos como la sangre que habían bebido.
Pasaron los días... y los indios cortaron la cosecha...
Una cosa rara: encontraron una mazorca de granos rojos.
Tomado de Fichas de Comprensión Lectora. UASB